El túnel de la muralla romana de Lugo continúa alentando la incertidumbre

El túnel de la muralla romana de Lugo continúa alentando la incertidumbre

La muralla romana de Lugo desveló el pasado julio, por sorpresa, un secreto que había mantenido en silencio durante siglos. Nadie podía llegar a imaginar en esa visita al lugar, cuyo objetivo pasaba por realizar obras de mantenimiento —en principio, por un problema de humedades—, que el cubo VI albergaría el acceso a la esperanza; la esperanza de conocer más sobre el lugar que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

Se abrió la puerta —metafóricamente hablando— que da paso a un túnel del que se había desconocido su existencia hasta la fecha. Edificación histórica, construcción increíble, leyenda viva. Y, es que, la muralla romana no deja de sorprender.

Según se comunicó unos días después, a principios de agosto, desde la Xunta se confirmó que el hallazgo, que se pudo descubrir gracias a una desnivelación en el terreno, data de la época romana, en cuya entrada podría haber habido una curtiduría medieval o del siglo XVIII. Un canal de saneamiento de los años 60 semejaba querer seguir manteniendo el secreto en las sombras.

Sin embargo, no era la primera vez que esta historia corría de boca en boca. Veteranos del servicio municipal de saneamiento de la ciudad lucense encendieron la mecha de la existencia de un posible túnel por vía oral. Solo hubo que esperar. La llama llegó a los arqueólogos que, por fin, pudieron celebrar el hallazgo. ¿Estanque o canalización? La duda comenzó a volar. Una duda que aún permanece aleteando.

Ahora, casi un año después del descubrimiento, el Parlamento de Galicia insta a la Xunta de Galicia a realizar una investigación profunda y exhaustiva de este túnel con el objetivo de tomar medidas para su conservación. No han faltado las declaraciones que abogan en abrir al público este espacio.

El análisis de cal del interior del recinto reveló que su origen es romano. ¿Es correcto? ¿Con qué finalidad se ordenó su construcción? ¿Qué funcionalidad cumplía? ¿Por qué ha permanecido oculto hasta ahora? ¿Qué longitud posee? ¿Qué esconde? ¿Cuándo tendremos respuestas a las preguntas sin formular?

Fuente imagen: Alberto López/La Voz de Galicia