Castro Candaz, la historia de la Galicia sumergida en aguas del Miño

Castro Candaz, la historia de la Galicia sumergida en aguas del Miño

Y, de repente, cuando la naturaleza decide mostrar su cara más bella, el promontorio de Castro Candaz emerge de entre las aguas del río Miño para deleitar a los más curiosos y aventureros y ensalzar el orgullo gallego. La parroquia de Santa Baia de Pedrafita alberga un espacio arqueológico digno de admirar.

Situado en la desembocadura del afluente Enviande, este antiguo poblado castreño —tal y como su toponimia indica—, tan solo es visible cuando el nivel del embalse Belesar del río Miño es bajo, en épocas de sequía. Entre corrientes fluviales y considerada Casa de Galicia, fue apreciado por romanos —se nombra al cónsul romano Lucio Cambero como fundador de Castro Candaz, cuyo descendiente Lupo Cambero Candad sería escudero del rey Pelayo en la reconquista de Asturias—, reyes y las familias nobles de la época.

En su cima, una fortaleza de origen medieval en la que pudo haber tenido su residencia la saga de los Taboada, asentamiento derruido por los normandos. Una plataforma circular rodeada de pequeñas murallas. Ahora, un simple vistazo basta para captar la gran cantidad de piedras utilizadas para construir muros, antiguas bodegas y unos terrenos que, cincuenta años atrás desde la actualidad, conformaban un rico paraje agrícola.

Su acceso, limitado en la actualidad, tan solo es posible desde la aldea de Xillán con motivo de la presencia de viñedos en la zona. Además, unido por un único itsmo a la tierra, podemos hablar de una vereda por la que pudo desfilar la caballería. Una auténtica fortaleza entre paredes naturales.

Para más información, puede consultarse el libro Apuntes para la historia de Chantada, del profesor Manuel Formoso Lamas.