Primero, un ataque; después, una desaparición: el caso de las mámoas de Friol

Primero, un ataque; después, una desaparición: el caso de las mámoas de Friol

Un viejo lema dice que los «desastres nunca vienen solos». Es posible que existan detractores de esta afirmación. Sin embargo, si en esta ocasión son Patrimonio dos Ancares y ADEGA los interrogados en torno a esta cuestión, es muy posible que se encuentren de acuerdo con la misma.

No es necesario remontarse excesivamente atrás en el tiempo: hace exactamente quince días del primer paso. Tampoco hay que hacer miles de kilómetros para dar fe del infortunio: Friol da buena cuenta de ello. Y es que, el pasado 4 de septiembre, los colectivos denunciaron ante el SEPRONA y el Servicio de Patrimonio de la Xunta de Galicia el ataque a una mámoa. Estos túmulos funerarios, de los que ya hemos hablado en alguna ocasión, poseen un gran valor histórico.

Los hechos tuvieron como protagonista a la maquinaria pesada del parque empresarial del municipio lucense. En el lugar, una auténtica necrópolis megalítica conformada por cuatro mámoas. Fue la GA27020050 la que puso en alerta tanto a ADEGA como a Patrimonio dos Ancares. Su petición, que pasaba por una rápida actuación por parte de las entidades competentes, se dilató en el tiempo. Mientras, las obras continuaron su curso sobre estos espacios protegidos, en cuyas proximidades se llegaron a amontonar escombros. Según parece, se podría estar vulnerando la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia.

Pero fue la visita, cuatro días después, el 8 de este mes, la que encendió todas las alarmas. Otra mámoa, la GA27020049, había desaparecido. Ambas estaban correctamente catalogadas. En su espacio, huellas de la maquinaria pesada que trabaja en la zona. Nada de daños como en la anterior mencionada, no. La desaparición de los restos era evidente. El túmulo, de 30 metros de diámetro y 40 centímetros de altura, parecía haberse evaporado y, con él, la historia, la cultura, la magia.

De seguir en curso el proceso, la multa contra el/los responsable/s podría ascender hasta el millón de euros por cada mámoa.

 

Fuente imagen: Xabier Moure